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Vuelve la actividad a la web. En este post, os explicaré por qué la web estuvo tan inactiva. Hoy os contaré mi experiencia con el covid, algo que me hizo tomar la decisión de tomarme un poquito más de tiempo para mi mismo. No te olvides de seguirme en twitter y hazte socio/a.

El principio de todo

Mi padre empezó a encontrarse bastante mal. Tenía muchos mocos y pesadez en todo el cuerpo, además de un dolor de cabeza infernal. Preocupado por la situación, decidió no ir a trabajar e ir a hacerse una PCR, para ver si era un simple catarro. Nada más realizarla, empezó nuestro confinamiento, ya que aun no teníamos nada claro y podía ser un enorme riesgo para el resto del mundo.

A la tarde del día siguiente, tras recargar la página dónde daban los resultados, salió el resultado positivo. Mi padre era una cifra más en esto del COVID. Ahora ya sabíamos que mínimo mínimo, teníamos que estar una semana, así que llamamos a la seguridad social, comunicamos el positivo y los contactos más cercanos, nos dieron las recomendaciones que ya todos sabemos y que tuviéramos nuestros móviles a mano, para cuando nos llamaran nuestros médicos.

La llamada

A media mañana del día 28 de Enero, llamó mi doctora para que le explicara cuales eran los síntomas. Para mi sorpresa, estaba completamente asintomático, pero claro, eso era en un principio, no sabiamos si aun lo estaba incubando, por lo tanto, tenía que estar muy pendiente de los síntomas que pudiera desarrollar.

En ese momento, yo ya decidí que tenía que evitar estar con ansiedad, así que reduje mi trabajo a menos de la mitad, ya que en muchas ocasiones, esta se me manifiesta en síntomas físicos que podrían hacerme pensar que era COVID, así que decidí relajarme.

Hablando con la doctora, le pregunté que podía hacer para que mi perra no pasara tanto tiempo en casa, porque era mayor y podía aguantarse, pero hasta cierto punto, ya que no le gusta hacer las necesidades sobre el suelo de la cocina. Ella me dijo, que en mi caso, solo en el mio y de forma muy excepcional (es decir, en casos de extrema necesidad), podía bajar a la calle, pero muy cerca del toque de queda, para evitar contacto con otras personas. Por lo tanto, solo tenía dos oportunidades para bajar, sobre las seis menos cinco y sobre las diez menos cinco.

Los paseos debían ser cortos, hiciera lo que hiciera, no podía exceder de los cinco minutos, porque claro, se me echaba la hora de queda encima y eso era un gran problema.

El día a día

Cada uno en una habitación, en cada punta de la casa, con mascarilla todo el día y con un purificador de aire a tope durante las 24 horas. En mi caso, al ser asintomatico y estar “bien” dentro de lo malo, además de bajar a Iris, me encargaba de algunas tareas, como lavar y tender la ropa, que era una de las máximas recomendaciones, ya que tiene que ser todo de un solo uso, en este caso, debía ser lavado con frecuencia.

Al no poder salir, mi madre se encargó de realizar la compra vía online. Creíamos que no las traerían, pero la primera de todas, fue un fail increíble, no vino. Claro, toda esta situación nos cayó encima como un jarro de agua fría, no teníamos casi nada en la nevera, así que no nos quedó otra que recurrir a una amiga mía, para que nos trajera algo de comida para el fin de semana, para pasar el rato hasta que pudiéramos realizar la siguiente compra, y asegurarnos de que sí nos la trajeran.

Se cumple la primera semana

Llegó el día, en que nuestra cuarentena básica se terminase, mis padres seguían teniendo algún que otro síntoma. Mi madre fue llamada para hacerse una prueba y asegurar que estuviera positiva, y así fue.

Por lo tanto, la cuarentena se alargó otra semana. A mediados de esta, a mi me citaron para hacerme una prueba y ver si yo era positivo. Cuando me tocó ir, pues fui allí y debe ser que me tocó el día dónde más gente se fue a realizar pruebas, porque de por si, nunca había estado tan lleno.

Tras esperar una larga cola y un señor mayor dándome la turra, porque no paraba de acercarse cuando le estaba diciendo que mantuviera la distancia, porque no sabía si podía contagiarle, me tocó y me hicieron la PCR, la cual ni me molestó, debe ser que tengo las fosas nasales como pozos.

Fin de la cuarentena

Con mi PCR en negativo, me dijeron que alargase la cuarentena dos días más y una vez que finalizara, ya podía hacer vida normal. A mis padres les dijeron lo mismo, ya que al ir poco a poco disminuyendo los síntomas y cumpliendo la semana de la cuarentena, pues ya no había riesgo.

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Categorías: OpiniónSocial

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